miércoles, 2 de diciembre de 2015

Taxi Driver


Dirigida por Martin Scorsese
1976


La producción del film trata de proyectar una falsa calma que agrava la tensión que se produce dentro de la trama. Ayudado en labores de cámara por el operador Michael Chapman, que no en vano firmaría aquí, junto a la venidera ‘Toro salvaje’ (‘Raging Bull’, 1980) su mejor trabajo, Scorsese alcanza la perfección técnica absoluta en la planificación y el montaje, y la maestría total en el ritmo, el tono y el punto de vista de la historia. Nueva York como una ciudad inhóspita, gélida y llena de peligros, que a través del punto de vista (cada vez más demente) de Travis, se convierte en un infierno que él, ángel exterminador, debe purgar.
Y aunque Scorsese comprende en parte a su protagonista, bajo ningún concepto comparte su visión del mundo. Es decir, nos invita a seguir a este taxista, pero nos deja bien claro que no se identifica con él, al contrario de lo que han querido ver algunos críticos. En ningún momento, salvo en los planos fantasmagóricos de las luces de la ciudad, obtenemos planos subjetivos, que imiten la mirada del personaje central. Terminamos sospechando que su extrema alteridad es la razón fundamental por la que el curioso impenitente de Scorsese nos narra esta historia.





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