Film que nos proporciona una mirada casi fija de la realidad japonesa de la época. Reed, ya que no es nervioso, sí que se toma
su tiempo para enfocar desde el ángulo perfecto, define muy bien los espacios
con sus picados desde altura; luego picados desde abajo y mirando hacia arriba,
y filma con grandilocuencia ese monólogo bíblico. Además de las cafeterías,
locales y esas escaleras sinuosas, también saca la cámara a la calle; es quizás
Reed el mejor retratista de ciudades del cine.
Dirigida por Carol Reed
1947
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Enormemente sobreacogedora, el film destaca la excelente representación de los de personajes que nos evoca a las costumbres -ya antes mencionado- de la época, um thriller de primera, una
película de aventuras magnífica, una historia de amor única. Lo tiene todo,
absolutamente todo, y Reed maneja todos esos elementos de forma prodigiosa para
servirnos una película que se disfruta como un enano desde el primer minuto
hasta el último. Reed va directo al grano desde el principio, y con un
excelente ritmo nos sumerje en la historia, para no dejarnos salir hasta el
final, y aún entonces, seguimos inmersos en ella horas después de haberla
visto.
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